Solo quedan recuerdos

Y pensar que hace tan solo un año y varios meses atrás te vi nacer. Nunca olvidaré ese día, jugaba la selección nacional los octavos de final de Rusia 2018 frente a Inglaterra. Ese día grité y lloré con el gol de Yerry Mina en los últimos minutos, (gracias a él te nombré). 

Verte crecer fue mucho más lindo todavía, dormías conmigo y no querías alejarte de mí. A todos lados que yo fuese ahí estabas detrás como un guardaespaldas. Mi amor por ti crecía de una manera impresionante. Mirarte hacer travesuras por toda la casa, jugar con Lola y Pacha (mi perrita y la gata, su madre). 

Me reía mucho al observarte, tenías una pequeña hernia que no te dejaba caminar bien, creciste y desapareció. Es inverosímil lo grande que te hiciste de un día para otro. Salieron a flote tus deseos sexuales, querías estar cogiendo mi brazo como si fuese una gata caliente. Sentías un intenso deseo de salir a la calle; por consiguiente, regresabas como un integrante de una banda de motociclistas americanos, (todo golpeado). 

Nunca olvidaré que cuando te dejábamos encerrado en el patio por las noches, te volabas para tus cacerías amorosas, y cuando regresabas a las cinco de la mañana me despertabas llorando por la ventana y siempre te abría.

Te mandamos a operar para que no tuvieses más disputas en el campo del amor; pero, salías de una y entrabas en otra. El problema siguiente fue el impresionante olor de tu materia fecal esperándome como regalo cuando me levantaba y la encontraba en la puerta. Mis papás te regañaban todo el tiempo. Hasta que maduraste y salías una vez al día a realizar tus necesidades, y de inmediato regresabas a casa.

A veces por las noches cuando salías y demorabas, mi mamá y yo nos desvelábamos esperándote, mientras mi papá solo roncaba porque tenía que trabajar temprano. Cuando nos íbamos de viaje siempre llamábamos a la casa a preguntar por ti, por lo que hacías y obviamente por cómo estabas. 

Eras el consentido de la casa. A mi hermana no le simpatizabas mucho, por el hecho de no ser tan apegado a ella; sin embargo, en el fondo te amaba. Lastimosamente todo llega a un fin, y así como tú llegaste al tuyo, este escrito también lo hará.

Te complicaste al no poder orinar, ni defecar (es irónico porque antes te regañábamos por hacerlo en toda la casa).Tu pequeña barriga se hinchó demasiado. Era triste verte maullar de dolor. Hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance: veterinario, medicamentos, tratamientos, y al final todo quedó en el momento que nos dirigíamos a hacerte unas placas y te tenía en mis brazos mientras estábamos en la parte trasera del carro. Todo el camino te quejaste de dolor y me miraste mucho, tal vez te estabas despidiendo, hasta que de un momento a otro escuché tu último suspiro y caíste muerto en mi regazo.

No ha pasado ni un día y aquí estoy destrozando mi mente a punta de recuerdos. quisiera que defecaras por toda la casa de nuevo, quisiera que me despertaras a las cinco de la mañana como solías hacerlo, quisiera que durmiéramos juntos como siempre, quisiera tenerte aquí y no como una constante en mi mente. Te amo, Yerry. Te amo y sé que sentías lo mismo hacia mí.

-ElastralStiwi🖤



Comentarios

Entradas más populares de este blog

juguetes.

Cuando.

Un sentimiento